Editorial BABIDI-BÚ

Editorial infantil y juvenil para la Generación Touch

Reseña de La boda alada por el blog El tigre que no vino a leer

“La boda alada” es, ante todo, una fiesta. Una de las más alegres que hay: la que celebra la unión de dos personas (en este caso, bichejos. Qué gran acierto la elección de protagonistas).

No pensemos en una boda típica. O sí, pensemos en ella. Porque la boda alada es la boda que el lector quiere que sea. Es la celebración por excelencia. Es el paréntesis necesario para disfrutar la vida.

“La boda alada” empieza con una historia de amor, aunque un poco de puntillas. Primero nos presenta a sus protagonistas: la mariposa (la amada) y el saltamontes cartero, que reparte ilusiones (cartas), mientras en secreto admira a la mariposa: “Y el Cartero vuela/ y el Cartero salta/ sobre los caminos/y lleva en el alma/ secretos latidos./ ¿Qué excusa tendría/ para ir a verla?/ ¿Cómo le diría que…/ empieza a quererla?”.

Pues el cartero se atreve, entregándole una “Carta Azul” solicitándole una cita… y “Llega respuesta”. Y “Vuela una Cita” (preciosa ilustración, nocturna, plagada de estrellas, de ojos luminosos, de deseo contenido… el verso se junta aquí con la imagen, y también con el deseo del lector, que a estas alturas ya está emocionado con el amor del cartero, está nervioso con el rumor de la cita, está ilusionado con continuar leyendo la historia).

Y no nos hablan más de la relación. No presenciamos una pedida, ni un beso, ni un acercamiento. M.ª Rosa Serdio, con pudor y limpieza estilística, pasa al poema “Brillos y secretos” (en el que el cartero va a comprar un anillo, en unos versos que me recuerdan a Rubén Darío: “Que para su amada/ habría de encontrar/ una gargantilla/ de piedra lunar/ un solo brillante/ o perla de mar”.

Y pasamos a “Lista de bodas”, en el que los enamorados, como aves que son (y los invitados), nos recuerdan que “Como la vida es corta/ ¡es casi un vuelo!/ no queremos objetos/ ¿dónde ponerlos?/ Dejadnos un mensaje /que ya el cartero/ se encarga de llevarlos/ a nuestro cielo”.

Y es lo que hacen los invitados. El grillo, con su letra pequeñita, escribe una serenata; una bella nota la araña (y una manta de seda tejida por ella); el Ruiseñor les canta “por todos lados”.

Y la Luciérnaga (hermosísima ilustración de noche)… “para leer de noche/ con una estrella/ les dejo dos guiñitos/ y dos poemas”.

“Tarta de Bodas”: “Ha de ser una torre/ ha de ser un sabor/ ha de ser sentimiento… /¡Puro canto al amor!”.

El “Ramo de novia” es confeccionado en la tienda de Doña Araña. La mariposa decide casarse sin zapatos (“no quiere ruidos/ ni dejar huellas/ ni dar envidia/ ni pasar penas”).

La boda se celebra (cómo no, ya que están en armonía con la Naturaleza) con buen tiempo. La poeta nos describe “elegantes complementos” (recordándonos, así, la belleza de las bodas, el ajetreo que conlleva, la belleza, la emoción).

Llegamos, por fin, a los nervios, a las prisas, a los “Olvidos”. Estamos inmersos en la boda. Nos hablan de algún invitado (“Madrina Ciennombres”, “Padrino Piloto”).

“La boda alada”. La ilustración que cubre la portada del libro. La protagonista del mismo. La idea central.

Y disfrutamos. Disfrutamos con la boda, con la celebración. Disfrutamos como los invitados que llegan en el poema siguiente. Somos ellos, porque estamos imbuidos de la alegría sencilla que da el amor, el compartir un momento entre amigos, el simple disfrute de un baile, de una buena comida (“Mesa de chuches”… la poesía favorita de mi hijo, y también su ilustración), de un bello baile.

Nos describen a los músicos (porque Serdio no olvida ningún detalle). Y “Valseando se van”.

Recursos didácticos:

¿Por qué es tan importante el cartero? ¿Se alegran los demás animales al recibir sus cartas? (Fijarse en los gestos en la ilustración). ¿Al niño le gustaría recibir una carta?

Comprensión: ¿Cómo se pone el cartero cuando recibe la carta? (la ilustración es una exclamación de alegría). ¿Va nervioso a la cita?

Comprensión: ¿por qué es un secreto lo del anillo? ¿Está bien tener secretos?

Comprensión: ¿por qué invitan a la boda a todos los animales? Explicarle al niño que porque se sienten felices. ¿Por qué se celebran las bodas? ¿Qué es lo importante de celebrar algo? ¿Los regalos… o compartir el momento? Se puede enlazar con las fiestas de cumpleaños (las actuales se están convirtiendo en bodas, por culpa de los adultos). ¿Al niño le gusta ir de cumple? ¿Lo celebra? ¿Por los regalos, o por estar con sus amigos?

Conocimiento de la Naturaleza: ¿por qué los animales les hacen unos regalos “tan raros”? Explicar al niño que tiene que ver con el animal en sí: la araña teje; el Ruiseñor es un pájaro con un bello trino; el Grillo tiene una “serenata” particular… este poema (“Primeros regalos de boda” y “Elegantes complementos”) es muy adecuado para que el niño conozca a estos bichillos, no sólo los animales típicos que siempre salen en los cuentos. Un saltamontes tiene todo el derecho a ser un gran protagonista.

Vocabulario: jipijapa, Quetzal, grosgain…

Vocabulario: el poema de “Madrina Ciennombres”, que describe a la mariquita. ¿Por qué en otros países se llama de diferente modo?

Esdrújulas (para más mayores): ¿qué es una palabra esdrújula? ¿Son difíciles? ¿Qué significa “lepidópteros”? ¿Y “ortópteros”? ¿Cernícalo? ¿Oropéndola?

Vocabulario: ¿sabe el niño todo lo que significan las cosas tan ricas que comen en la boda?

Metáforas: hay tantas que este poemario brinda grandes oportunidades para explicar qué son.

Ilustraciones: ¿cuál le ha gustado más al niño y porqué? (son muy delicadas, como flores preciosistas, como pétalos. La combinación de ilustraciones claras con las “nocturnas” es un acierto, no sólo porque rompe el conjunto, sino porque nos recuerda que la vida es noche, día… y siempre bella).

Alegría: el poemario es un recordatorio de la alegría de vivir; de disfrutar el momento; de celebrar las cosas intangibles, de despojarse de lo material; de la valentía de la sencillez (el cartero, que se atreve a salir de su confort al escribirle a la mariposa), de la felicidad que dan los preparativos, del amor que reparten los sueños. Alegra leer los poemas, y así hay que transmitirle al niño.