Conocemos a Alma Serra, autora de Delfín, una obra ilustrada por Blanca Galván y perteneciente a la colección La mirada de Daniel. Nacida en Sevilla, Alma es psicóloga y antropóloga social y cultural especialista en duelo infantojuvenil y de adultos. Lleva años acompañando e investigando sobre los diferentes tipos de pérdidas y la formación a profesionales, desde una perspectiva psicológica y educativa. Repite en esta su tercera aventura literaria con BABIDI-BÚ, después de “Un pellizco en la barriga”, sobre el duelo y “Ahora me veo”, sobre la transexualidad infantojuvenil.

Delfín, una historia de principio a fin

«Delfín. Una historia de principio a FIN» es un cuento entrañable narrado a través de versos infantiles, que nos cuenta la dificultad que pueden vivir muchas personas cuando, en un momento de su vida, todo pierde sentido. De forma dulce y sencilla, plantea un tema complejo de abordar, sobre todo con niños y niñas, como es el suicidio. Científicamente se han constatado casos de cetáceos e incluso manadas completas, como los delfines, en los que existe el suicidio de forma similar a como lo entendemos en humanos. Este fenómeno se ha registrado, sobre todo, en casos de animales en cautiverio. Por ello, su autora, se inspira en lo que ella llama «El síndrome del delfín» y le da vida a través de su personaje y todo lo que va sintiendo. Un cuento entrañable, dulce y cariñoso para sensibilizar sobre las pérdidas.

«Mi intención es que fuera un cuento para ayudar a algunas personas, sobre todo niños y niñas, a entender algo tan difícil como el suicidio»

Alma Serra, autora de Delfín

Si tuvieras que explicarle a alguien de qué trata Delfín. Una historia de principio a fin, ¿Cómo la presentarías?

De forma general, Delfín es un cuento que habla de muchas dificultades emocionales como la tristeza, la depresión, la soledad, la dificultad para pedir ayuda, el miedo… Pero mi intención es que fuera un cuento para ayudar a algunas personas, sobre todo niños y niñas, a entender algo tan difícil como el suicidio. Y cuando digo “entender”, me refiero a tener un recurso para cuando se ha vivido una pérdida por suicidio y no se sabe qué decir, contar o qué explicación dar. Además, al ir acompañado de una guía pedagógica, ayuda a saber cómo leerlo, que sentido darle y contestar a lo que yo llamo “las preguntas de difícil respuesta”. En fin, una herramienta más para estos momentos tan difíciles.

Comenzando desde el origen, en tu caso, esta obra nace con la intención de concienciar sobre el suicido, ¿cómo se te ocurrió la idea a la hora de tratar este tema?

Más que sobre la concienciación, para la propia intervención en casos de duelo de este tipo. Surgió dando un curso a orientadoras de centros educativos de Andalucía. Me preguntaron sobre cómo trabajaba el suicidio en niños, si conocía alguna metáfora para hacer más fácil el acompañamiento. Recuerdo que ese día tenía una comida familiar y charlando sobre la formación y la pregunta que me habían hecho, mi hermana (ambientóloga especializada en cetáceos) me comentó que había algunas especies de mamíferos que tenían comportamientos parecidos a lo que los humanos llamamos “suicidio”. A raíz de ahí empecé a investigar un poco y no sólo algunos cetáceos, también hay investigaciones sobre patos, cabras y otros animales que “se suicidan”, si podemos decirlo así. De esta forma, volví al día siguiente a la formación que estaba dando y presenté el “síndrome del delfín”, semilla de lo que ahora es el cuento.

Cuáles son los valores principales que destacarías de Delfín. Una historia de principio a fin.

Lo más importante para mí es entender el sufrimiento en silencio de la persona que decide suicidarse. Ofrecer una mirada compasiva (desde la perspectiva oriental de la compasión) de un tránsito tremendamente duro y doloroso que muchas veces llega sin avisar y deja a una familia o entorno destrozado. Como psicóloga especialista en duelo, no entiendo el proceso de elaboración si no llegamos a tener una mirada respetuosa de la persona que se ha ido. Este proceso es largo, puede que incluso algunas personas no lleguen a verlo nunca, pero para mí es una guía, un rumbo por el que orientarme. Sobre todo en menores, considero que es clave acompañarlos en este proceso ya que suelen estar muy enfadados y no entienden los porqués que hacen que una persona quiera morir. Por ello, hablar del tema (gran tabú), conversar, llorar, expresar y reflexionar conjuntamente, ayuda muchísimo. 

Algo muy destacado de esta obra es que se habla sobre un tema que es tabú tanto para adultos como para niños, ¿Cómo crees que afecta hablar de ello directamente a los niños?

Bueno, cada niño o niña es un mundo y hay que saber adaptar las explicaciones que damos a las edades y características de cada persona. En una sociedad en la que el suicidio, como bien dices, es un tabú, es difícil y complejo dar una explicación de este tipo cuando la muerte, además es tan repentina. Si pudiéramos hablar de este tema a nivel preventivo tanto en escuelas como en la familia o en la sociedad en general, estoy convencida que ayudaríamos a muchas personas que tienen ideas suicidas y que no se atreven a decirlo o que arrastran una depresión a la que están queriendo ponerle fin. Lo importante es que se hable de forma adaptada, naturalizarlo, dar respuestas, favorecer la expresión emocional, los miedos y dudas que se tengan… La desinformación es la peor enemiga de la ansiedad y los miedos, por ello hay que acompañar, pero siempre teniendo en cuenta las edades y capacidad comprensiva de cada niño o niña.

Volviendo un poco a tu infancia, seguro que es una etapa que has recordado durante la elaboración del cuento, pero de pequeña, ¿Cuál era tu cuento favorito?

Sí, a la hora de escribir siempre tengo presente cómo era yo de pequeña, qué me gustaba, inquietaba… me sirve de referencia. Uf, qué pregunta más difícil porque me gustaba y me gusta tanto leer que me costaría decirte algún libro en concreto, pero si recuerdo el primero “de mayores” que creo que leí en mi vida, se llamaba VEVA (todavía lo guardo con cariño), e iba sobre un bebé que le hablaba a su mamá desde la barriga. Recuerdo las colecciones que tenía de Gloria Fuertes o los libros que tenían varias historias que dependían de las páginas que ibas escogiendo… en fin, desde pequeña soy una lectora casi patológica.

Tu familia y amigos seguro que han sido un apoyo para iniciar esta aventura con BABIDI-BÚ, ¿Cómo han influido en este paso?

Bueno, BABIDI-BÚ siempre ha confiado en todo lo que he hecho, muchas veces incluso a ciegas, sin saber en qué estaba trabajando, pero con la confianza de que me apoyarían incondicionalmente. Cuando publiqué mi primer cuento, toqué a muchas editoriales y ninguna quiso confiar en mí y en mis historias, hasta que BABIDI-BÚ me escucho, acompañó y apoyó. Gracias a ellos me aventuré en este mundo de la literatura infantil.

Las ilustraciones han sido realizadas por Blanca Galván, ¿Cómo ha sido trabajar con ella?

Blanca es excepcional. No sólo como ilustradora, sino que el hecho de ser psicóloga también, me ayuda a que hablemos en el mismo lenguaje. Tiene un mundo interior, una creatividad, una forma de ver e imaginar lo que escribo, que me fascina de ella. Me tiene enganchada!!

¿Cómo definirías el estilo de las ilustraciones de Delfín. Una historia de principio a fin?

Bueno, son muy sencillas. Nos costó muchísimo encontrar una forma de explicar un tema tan complejo como es el suicidio. Queríamos reflejar la ternura que nos transmitía Delfín y a su vez, la soledad y la tristeza que vivía. Así que le dimos muchas vueltas, Blanca hizo muchos bocetos, y nos decantamos por la sencillez y los colores.

¿Cómo llegaste a BABIDI-BÚ y cómo ha sido tu experiencia publicando literatura infantil?

Lo comentaba antes, BABIDI-BÚ fue la única editorial que me abrió las puertas cuando iba con iba con el manuscrito de “Un pellizco en la barriga” llamando a otras editoriales. Ahora lleva más de cuatro mil cuentos vendidos en cuatro ediciones y ha sido el impulso para los otros cuentos y juego de cartas que he publicado.

¿Qué le dirías a un autor novel que quiere adentrarse en el mundo de la literatura infantil y publicar su primer libro?

En primer lugar, creo que es importante que confíe en sí mismo o en sí misma. Sí es cierto que este mundo no es fácil. Quiero decir que para que tu cuento se conozca hay que moverse muchísimo, estar en redes, presentarlo, promoverlo, difundirlo… y no siempre tienes la suerte o fortuna de que sea un éxito o se venda bien, la verdad. Yo llevaba muchos años trabajando en el ámbito psicológico y educativo cuando publiqué mi primer cuento, y eso me ayudó a que la gente ya me conociera. Aún así, hay veces que toca la campana y nos sorprendemos de que algo funcione, pero fácil, así de primeras, no es. También considero que es importante apostar por la calidad. Calidad de los textos, de las ilustraciones, de la maquetación, encuadernación… hay mucha oferta en el mercado literario infantil y buscar el diferenciarse no es sencillo. Con esto no quiero desanimar, todo lo contrario, animar a que cada uno persiga el sueño de publicar ese cuento que se nos mete en la cabeza y no nos sale hasta que lo vemos en papel.

Centrándonos en el punto principal de Delfín. Una historia de principio a fin ¿Qué experiencia te llevó a escribir sobre el suicidio y no sobre otros temas tabú?

Pues que cada vez tengo a más familias en consulta con un duelo por suicidio. Y dentro de las familias, a muchos niños, niñas y adolescentes con familiares que han fallecido de esta forma. Así que tuve que generar mi propio recurso para trabajarlo a nivel psicoeducativo. Fue una cuestión de supervivencia profesional.

He escrito sobre otros temas como el duelo en general, sobre la transexualidad infantojuvenil… y tengo el proyecto de otros dos cuentos que se están elaborando sobre temas “difíciles”, por desgracia, para la sociedad.

En todo cuento siempre hay algún aprendizaje, ¿crees que hay algún principio esencial aparte de concienciar sobre el suicidio?

La prevención me parece fundamental. El cuento de Delfín también es una oportunidad para trabajar en los centros educativos de secundaria, a nivel preventivo, el tema del suicidio. Las estadísticas actuales son abrumadoras y es donde más incidencia debemos tener ahora. En salud mental, la prevención es clave.

Como psicóloga y estar especializada en duelo debes conocer en profundidad este tema, ¿Cuáles dirías que son las consecuencias más relevantes si no se trata bien el tema del suicidio entre los más pequeños?

Bueno, va a depender mucho del entorno familiar, las propias competencias emocionales que tenga el niño o la niña y de la cercanía y condiciones de la persona que haya fallecido. Las más comunes son la rabia y el enfado por la dificultad de comprender que alguien que te quiere pueda suicidarse. También suele haber muchos sentimientos de culpa por pensar que, de alguna forma, han contribuido a la infelicidad de la persona. Las consecuencias son muy variables y ya te digo, depende de muchos factores. El suicidio es de los duelos más traumáticos y delicados de trabajar, sobre todo en menores, por eso es importante que tengamos herramientas y un sistema de protección e intervención psicológica y educativa para estos casos.

Y, en relación a la anterior, ¿cuáles son los beneficios de que un niño aprenda sobre estos temas desde una temprana edad?

Hay que saber cuándo hablar de este tema. No es tanto una cuestión de edad, sino de madurez emocional y de niños y niñas más seguros psicológicamente a la hora de afrontar situaciones potencialmente traumáticas. Yo soy de la opinión de que, aunque es importante naturalizar, tampoco tenemos que abrir puertas a temas para los que los niños no están preparados. La comprensión de la muerte requiere de muchos conceptos que hay que ir integrando poco a poco, conforme crecen. No es hasta la adolescencia donde adquieren un sentido complejo o completo de la muerte. Lo que sí es importante es que, cuando surja, que se aborde y se hable, tengan la edad que tengan, pero si por cualquier cosa se tiene una experiencia cercana, que puedan expresarse. En conclusión, los beneficios son el desarrollo emocional, la confianza hacia los adultos, la gestión de lo que sienten…

Por último, ¿Cuál crees que ha sido la parte más compleja de todo el proceso de creación?

El proceso de escribir sobre algo tan complejo y duro sin que fuese excesivamente explícito y a la vez que ayudase a dar un sentido. He medido cada verso, metáfora, ilustración… para ver si encontraba el equilibrio entre el cariño y la tristeza. Si conseguía invitar a ponernos en el lugar de Delfín y a la vez entender su sufrimiento… Aunque es de mis cuentos más cortos, es el que más trabajo y tiempo me llevó en escribir.