Consejos para elegir una editorial infantil a la hora de publicar

La editorial infantil BABIDI-BÚ supone un nuevo paradigma en el ámbito de la edición del libro infantil y juvenil, a través del cual es posible dar cabida a una gran cantidad de autores con talento, pero que al ser noveles, les resulta prácticamente imposible dar a conocer sus obras a través de los esquemas editoriales tradicionales, es decir, publicar solo las obras de aquellos autores que ya tienen reconocimiento, pero no arriesgar en los nuevos y desconocidos por los lectores, aunque su obra sea buena…

¿Y qué ocurre cuando las editoriales siguen este modelo de edición? 

Pues algo que ya se ha visto y comprobado en muchas ocasiones: que la Literatura puede llegar a perder importantes obras de éxito mundial, que a veces, gracias a la intervención de un editor con verdadero instinto editorial, logran salvarse y llegar a ver la luz. Hay una gran cantidad de títulos que acreditan esto, por ejemplo Harry Potter, rechazado por una serie de editoriales inglesas, hasta que una pequeña editorial, llamada Bloomsburylo publicó. Y quizás lo hubiera rechazado también, pues su editor jefe no pasó de la primera página del manuscrito, pero fue su hija de 8 años, la que lo leyó, y quedó tan entusiasmada que le dijo a su padre que tenía que publicarlo. Y menos mal que le hizo caso…

Y ahora yo me pregunto: «¿Qué sentirían aquellas editoriales al conocer el gran éxito de aquel manuscrito que un día les presentara J.K: Rowling y que ellos rechazaron?» Yo, como editora, desde luego no querría estar en su piel…

Y este es solo uno de los muchos ejemplos que forman la lista de títulos de éxito mundial, pero que fueron rechazados por muchas editoriales, aunque gracias a la perseverancia de su autor, lograron ver la luz. Y detrás de todos ellos hay una historia humana, muchas veces triste, porque el éxito de estas obras llegó tras la muerte de su autor, como es el caso de  John Kennedy Toole, autor de La conjura de los necios, o más recientemente, la trilogía de Millenium, de Stieg Larsson. Y otras veces está llena de infinidad de obstáculos y dificultades, como le ocurrió a Gabriel García Marquez cuando quiso publicar Cien años de soledadaunque afortunadamente, Gabo, como le conocían en su entorno cercano, sí pudo disfrutar del éxito de su obra.

Pero también es muy comprensible la actitud de la editorial que sigue el esquema tradicional de edición, cuyas condiciones para poder publicar, se ve condicionada por un presupuesto, por lo cual no se atreven a arriesgarlo en la edición de obras de autores desconocidos en el mercado. Y es que los costes en una publicación de calidad son muy altos, pues antes de que la obra llegue a manos del lector ha de pasar por muchos profesionales, y más en el caso del libro infantil, cuyos profesionales necesitan de una preparación un tanto especial, que precisamente será la que determine la calidad del producto final. Y por otro lado, no olvidemos que una publicación infantil ha de llevar ilustraciones, además de un diseño atractivo.

A estos costes hay que sumar los de la impresión del libro, que en el caso del infantil, tenía que ser en imprenta offset, pues hasta hace muy poco, era la única forma de sacar un libro de calidad y a buen precio de mercado, pero realizando una gran tirada de ejemplares, que si no lograban venderse, suponía pérdidas para la editorial, y estas a su vez determinaban las futuras impresiones. Con lo cual era un proceso encadenado y dependiente, en el que si fallaba algún factor de la cadena, condicionaba el funcionamiento posterior, pudiendo incluso llegar al fracaso y cierre de la editorial (como de hecho ha ocurrido en estos últimos años).

Afortunadamente los tiempos cambian, aparecen nuevas tecnologías, y con ellas se producen avances y mejoras que dan lugar a un nuevo paradigma en la edición del libro infantil y juvenil. Y este ha sido el caso de la editorial BABIDI-BÚ, que sirviéndose de estas nuevas tecnologías, ha sido capaz de crear una nueva forma de editar, basada sobre todo en un compromiso entre autor/editorial, en el que ambos colaboran para el éxito y el beneficio de ambas partes. Con lo cual, los autores que tengan obras de calidad pero sean desconocidos, ya no tendrán que realizar ese arduo camino hasta llegar a ver publicado su libro.

Y esto es posible gracias al gran avance  que ha tenido la impresión en estos últimos años, con lo que ya no es necesaria la realización de grandes tiradas de libros en imprenta offset, sino que se pueden tener libros de calidad mediante la impresión bajo demanda. Esto permite que se puedan editar anualmente una cantidad de títulos muy superior a los que se podían realizar antes, cuando solo era posible la impresión offset para el libro infantil ilustrado. Aunque por supuesto no queda descartada, ya que si hay una gran demanda de un título por parte de los lectores, este se imprime de esta forma. Y otra cosa importante a favor de impresión en pequeñas tiradas es que permite subsanar los posibles fallos que tenga un libro, pues entre los editores somos conscientes de que «el libro perfecto» en su primera edición no existe; siempre hay algo que «se escapa», y que se descubre cuando el libro está ya en papel, pero entonces ¿qué hacer con todos los ejemplares de una gran tirada?… Sin embargo hoy eso ya no es un problema, pues gracias a la impresión bajo demanda, se pueden subsanar todos los errores que se encuentren, llegando a conseguir «ese libro perfecto».

Nuestra editorial, para poder dar cabida a los autores noveles que tienen obras que merecen ser publicadas, sigue un modelo basado en la «colaboración». ¿Y en qué consiste esta colaboración? Simplemente en que el autor va a disponer de todos los medios para ver publicada su obra, que antes habrá sido evaluada y aceptada por parte del departamento de lectura, pero él deberá realizar un trabajo de difusión, dándola a conocer en su entorno, para que los primeros ejemplares tengan garantizada la venta, y así sean amortizados los costes de edición de su libro. Esto hará que puedan ser publicadas todas las obras que cumplan los requisitos de calidad en cuanto a sus contenidos, sin que su funcionamiento en el mercado condicione e interfiera en los presupuestos para la publicación de proyectos futuros.

De este modo tienen cabida en la editorial, tanto los autores noveles como los ya consagrados. La diferencia es que el autor desconocido tendrá que hacer una labor de difusión de su obra, para hacerse un hueco en el mercado. Una de nuestras autoras infantiles y juveniles es Carmen Gil, con más de cien libros publicados en grandes editoriales, además de haber conseguido premios importantes tanto a nivel nacional como internacional. Y otros más que ya cuentan con reconocimiento dentro de la Literatura Infantil. Evidentemente estos autores no tendrán que hacer apenas difusión de su obra, pues sus lectores, nada más verla en los canales de venta, querrán adquirirla. Es lo que se dice «se vende sola». Pero es que estos autores ya hicieron hace tiempo la labor de darse a conocer, teniendo que realizar un arduo trabajo, pues entonces no existía la tecnología actual.

Hoy día es diferente, y todo resulta mucho más fácil y rápido, pero siempre contando con la implicación del autor en la difusión de su obra, además de poder contar con todos los medios que la editorial pueda poner a su alcance.

La autoedición, si bien es posible en la literatura de adultos, no es algo fácil ni suele tener tan buenos resultados en la infantil. ¿Por qué? Pues porque esta necesita de una serie de recursos que no están al alcance de un autor novel. Por ejemplo, buenas ilustraciones, diseño y maquetación. Adaptaciones de los textos en cuanto al vocabulario y sintaxis. Ser una obra que quede dentro de una colección, que esté perfectamente adaptada a una edad, y que además tenga una serie de características basadas en su temática, con lo cual se facilita bastante la elección de una lectura para estas edades. Por otro lado, el contar estas colecciones con obras de autores reconocidos, facilitan bastante la difusión de las obras de autores noveles.

Por otro lado, la editorial ofrece un trato bastante personalizado con los autores, es decir, que cuando son necesarias una serie de correcciones y cambios, el editor se pone en contacto con ellos para realizarlos conjuntamente, y que la obra no quede despersonalizada en el proceso. Y en esto, BABIDI-BÚ sí sigue los patrones antiguos, algo que ya muchas editoriales, sobre todo las grandes y conocidas, lo han perdido. Y esto es simplemente el resultado de un concepto:

«Para nuestra editorial, detrás de cada obra hay un ser humano con una enorme ilusión por publicar, y puede estar seguro de que contará con toda la ayuda necesaria para ello».


Si su obra es lo suficientemente buena y atractiva, y además se compromete en la divulgación de esta, hay una posibilidad muy alta de que más tarde o más temprano logre el triunfo y el reconocimiento por parte de los lectores. Y desde luego que podrá contar con todas las herramientas que necesite para realizar su labor divulgativa.

El deseo de BABIDI-BÚ, en definitiva, no es ni más ni menos que ser el instrumento para que ninguna creación de calidad se quede sin poder llegar al público, simplemente por lo que comenté al principio.

Por tanto, todas aquellas obras que cumplan los requisitos de calidad indispensables, y además cuenten con el compromiso y colaboración por parte del autor, serán publicadas.

Maite Nieto.