Para unos, la Navidad es sinónimo de familia y amigos. Para otros, es sinónimo de descanso y jolgorio. La Navidad tiende a ser un escenario, uno lleno de actores que interpretan (o lo intentan, al menos) a la mejor versión de sí mismos. Este escenario, como venimos diciendo, ha servido de inspiración para la manufactura de muchas historias y narraciones literarias, especialmente en el terreno de los cuentos infantiles.

Puede que esto sea por la sencilla razón de que la Navidad, más allá de lo terrenal, se mueve por terrenos fantásticos, alimentados por un folclore de corte mitológico y fabulístico que procede, en buena medida, de la tradición de la Natividad Cristiana, es decir, la celebración del nacimiento del hijo de Dios: Jesucristo.

Cómo se escribe un cuento de Navidad

Apariciones, milagros y resurrecciones como eventualidades que marcan la narrativa del gran paradigma literario-fantástico que es La Biblia. Ahora bien, ¿Qué pasos hay que seguir para redactar con holgura y personalidad una narración navideña en la actualidad?

Desde BABIDI-BÚ, haremos un repaso punto por punto de cómo escribir un cuento de Navidad.

  • Fechas navideñas clave para el contenido

Habitualmente, la época navideña se extiende a lo largo de tres semanas, desde finales de diciembre hasta inicios de enero. Los días claves, muchos de ellos festivos, se ven repartidos y organizados bien en función de la festividad cristiana, bien por la tradición nacional.

Si hablamos de cómo escribir un cuento de Navidad, hay que tener muy presente qué días son los más aprovechables de cara a alimentar a los lectores de narrativas e historias que hagan contacto con el tiempo presente. No es lo mismo una historia sobre Nochebuena que una sobre Nochevieja o el Día de Reyes, pues cada uno evoca a diferentes tradiciones muy diferenciados dentro del calendario navideño.

Cierto es que, independientemente de la fecha, el llamado “espíritu navideño” aplica a cualquiera de las fechas, aún con sus claras diferenciaciones en cuanto a rituales o personajes protagonistas se refiere. Santa Claus/Papá Noel para Nochebuena (con más peso en la cultura anglosajona) o Los Reyes Magos de Oriente (su visita, el momento más esperado por los niños hispanohablantes).

Ritos como la Campanadas de Fin de Año o los fuegos artificiales son elementos atractivos de cara a crear situaciones con las que interpelar al lector, pues al ser parte de la costumbre popular navideña, dan oportunidad al autor para inventar situaciones divertidas o entrañables en torno a ellas.

  • Apelar a los sentimientos

Las reuniones con amigos y familiares son oportunidades perfectas para dar rienda suelta a escenas emocionales. Las conexiones paterno-filiales, con mascotas, con ancianos, etc. La época navideña es una de reflexión, pues algo acaba y algo empieza. La retrospectiva narrativa, el recuerdo y el homenaje son eslabones que unen a unos personajes con otros, pues son elementos que se comparten y se exponen a corazón abierto en la realidad.

La estructura sencilla de un cuento infantil sirve de estímulo para crear actos o partes que lleven a un clímax reconocible y por el que los lectores más pequeños puedan sentir expectación. El autor deberá aprovechar esto, pues puede ser una herramienta muy útil de cara a la relectura.  El emotivo encuentro entre jóvenes protagonistas con los que el lector pueda proyectarse y los personajes folclóricos anteriormente mencionados pueden representar la catarsis de felicidad perfecta para cerrar una historia navideña.

La nostalgia también goza de un papel importante para los lectores más cercanos a la adolescencia, pues con la edad, la inocencia se va diluyendo progresivamente y los secretos e ilusiones empiezan a ser relevados. Es por ello, que hacer cómplice a este tipo de lectores de forma inteligente puede estimular sus ansias de lectura por un contenido más adulto, pero también fiel al espíritu navideño (que no entiende de edades, solo de actitudes).

  • Un final feliz

Tiempos difíciles traen consigo decisiones creativas más oscuras. Al final, es el ánimo del autor lo que marca el devenir de su obra en cuanto a tono y estética.  Es por ello que, en los últimos años, tanto en la literatura como en el cine, se ha ido abrazando unas formas más adultas, cínicas incluso, a la hora de abordar la creación de personajes o giros narrativos. En otras palabras, la tragedia es atractiva (y tentadora).

Si hablamos de cómo escribir un cuento de Navidad en 2021, sería tentador crear historias a partir de situaciones abyectas o llevadas por el morbo y lo truculento, subvirtiendo las expectativas de los lectores a partir de reinvenciones de cuentos clásicos que jugueteen con el género del terror

Una solución que, sorprendentemente, supondría ir a contracorriente en la actualidad, es tirar de un final feliz clásico, uno en el que, a modo de fábula, se quieran transmitir enseñanzas o moralejas que resulten en un desarrollo positivo para el crecimiento de los lectores más pequeños. Hablamos de reencuentros, reconciliaciones y nuevos descubrimientos con los que cerrar la narración de forma emotiva y satisfactoria, sin necesidad de dejar un sabor amargo en la boca.

  • Innovación: sal de los tópicos navideños

Lo familiar suele ir de la mano de lo complaciente. A menudo, muchos escritores harán que la iconografía navideña haga todo el trabajo pesado de la narración. El chocolate, el árbol de navidad, los muñecos de nieve, las decoraciones e incluso los personajes mencionados en párrafos anteriores.

Hay que tratar de mantenerse fiel al espíritu navideño, pero sin depender enteramente de clichés y tropos ya mil veces leídos en otros cuentos. Tratar de sorprender al lector con nuevas perspectivas o arquetipos de personajes que sirvan no solo para modernizar el cuento en sí, sino para intentar atraer a otros lectores ávidos de nuevas historias en las que sumergirse.

La innovación puede encontrarse a su vez en lugares geográficos menos habituales. A menudo la localización más cómoda para estas historias es la del estereotípico pueblo navideño de algún país europeo o americano. La Navidad es una celebración muy universal, y sería conveniente explorar otras localizaciones menos exploradas por la literatura y el cine.

Esto haría que los autores de cuentos de Navidad salieran de su zona de confort, haciendo al mismo tiempo que los lectores expandieran sus horizontes de entendimiento, mostrándoles nuevas manifestaciones culturales de países con menos representación en medios artísticos de gran difusión.

  • Una historia clásica llevada a la actualidad

Podemos conectar la contemporaneidad con la necesidad de revisar y actualizar las fórmulas narrativas de los cuentos navideños. Las novedades tecnológicas, cada vez más apremiantes y sucedidas, pueden servir a los autores para encontrar nuevos puntos de apoyo a la hora de desarrollar la trama y a sus personajes.

Los teléfonos móviles, las redes sociales, los videojuegos… Escenarios con todavía mucho material que explotar, y que todavía podrían hacer uso de situaciones y personajes clásicas, solo que con una nueva vuelta de tuerca que sirva para llevar el mundo que rodea a los lectores a las páginas e ilustraciones de sus libros a leer.

Más allá de las nuevas tecnologías, la actualidad literaria ha traído consigo nuevas formas de experimentación, como es el caso de la hibridación de géneros. Hacer de la clásica historia navideña una obra de ciencia ficción o fantasía medieval puede resultar una apuesta arriesgada pero recompensante si se ejecuta con ingenio y sin crear demasiada extrañeza entre los lectores más pequeños.

Probar suerte con historias que involucren a Papá Noel con alienígenas, dinosaurios, robots o dragones y caballeros pueden responder a muchas de las necesidades de los lectores por evadirse a nuevos mundos, pero manteniendo los pies en la actualidad y realidad de la época navideña en el cuento.

  • Aprende de los clásicos navideños

Pese a la necesidad de innovar, no hay que perder nunca de vista ni infravalorar el poder e influencia de los grandes cuentos clásicos navideños. Cuentos a menudo que han seguido la estela de la fantasía fantasmagórica o monstruosa, que explora los sentimientos y pensamientos de sus personajes utilizando la navidad como escenario de fondo.

Los 5 clásicos más representativos fueron (y son):

  1. Cómo el Grinch robó la Navidad (1957), de Theodor Seuss. Amado y odiado a partes iguales, el mítico personaje del Dr. Seuss ejemplifica en lo malo y en lo bueno el espíritu navideño. Desde la envidia, y el materialismo, hasta la generosidad, la comprensión y el sentimiento de pertenencia a la comunidad.
  2. Cuento de Navidad (1843), de Charles Dickens. Probablemente el mayor clásico de la historia de la literatura navideña. La obra de Dickens supone todo un viaje para Ebenezer Scrooge, el insidioso protagonista de la obra. A lo largo de la novela, Scrooge será visitado por los fantasmas de las navidades pasadas, presentes y futuras, descubriendo en el camino el verdadero significado de la Navidad.
  3. El cascanueces y el rey de los ratones (1816), de E.T.A. Hoffmann. Llevada al ballet y al cine, El cascanueces es una obra sobre un pequeño muñeco cascanueces que cobra vida la noche de Navidad, y que por determinadas circunstancias se ve obligado a luchar a muerte contra el Rey de los Ratones.
  4. El enano saltarín (1812), de los Hermanos Grimm. Clásico cuento influenciado por el folclore europeo que narra las picardías de Rumplestiltskin, un travieso duendecillo dedicado a hacerle la vida imposible a un humilde molinero y a su hija a través de tratos e intercambios cada vez más y más injustos durante la víspera de Navidad.
  5. La reina de las nieves (1844), de Hans Christian Andersen. Revalorizada en los últimos años por la adaptación cinematográfica de Disney Frozen, se trata de un cuento invernal fantástico sobre las aventuras de dos hermanos y su encuentro casi fatal con la malvada Reina de las Nieves, así como con otros personajes folclóricos nórdicos.
  • Los niños como protagonistas

A modo de conclusión, cerramos el artículo hablando de la importancia de la presencia protagónica de los niños en los cuentos de Navidad. Al fin y al cabo, es una época de inocencia y diversión pensada en gran medida como respiro para los más pequeños del colegio. Con buena comida y regalos como recompensa por haberse portado bien a lo largo de los doce meses del año.

Los niños necesitan avatares con los que puedan vivir aventuras en otros mundos y épocas, necesitan sentir cómo, aunque para un adulto se sienta irreal e infantil, siempre habrá algo más allá de lo que pueden ver, oír y tocar a simple vista.

La literatura y, en especial los cuentos navideños, sirven como ventana para explorar, descubrir y disfrutar al mismo tiempo, sin necesidad de alejarse demasiado de la estufa o la chimenea.

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